La educación no estaba contemplada en mis planes, quería una profesión que me diera la oportunidad de ganar mucho dinero, así que curse la carrera de Administración de empresas en el Instituto Tecnológico de Puebla.
Durante el sexto semestre me di cuenta de lo infeliz que me encontraba, tenía esa sensación de estar insatisfecha con lo que hacía, así que, decidí dejar la carrera y aventurarme a buscar trabajo como docente.
Inicie en el 2002 como maestra en Educación en la Fe y clases de Psicomotricidad para preescolar en una escuela pequeña llamada Xochitl Pilli; en ella conocí a Lourdes Martínez Directora de la escuela y quien me ayudo a desarrollar algunas habilidades como docente y de la que aprendí a ser disciplinada, constante y amorosa con mis alumnos.
En 2003 me asignaron sexto grado de primaria, al inicio no sabía qué hacer, como dar clases, hacer una planeación, organizar alguna actividad extraescolar; pero mi deseo por ser docente supero mis miedos y con improvisación, leyendo libros o preguntadno a mis compañeros me sentí cada vez más realizada, plena y feliz con la desición de ser maestra.
Admito que apesar del entusiasmo y el empeño, aun me sentía con carencias al estar frente al grupo, por lo que en 2004 decidí empezar la Licenciatura en Educación Plan 94 en la Universidad Pedagógica Nacional.
En 2005 deje la escuela que con cariño me había acojido y que tanto quería para comenzar con un nuevo nivel educativo, el preescolar (ya que siempre he pensado, que ser docente implica conocer todo los niveles educativos) aquí entendí la responsabilidad que conlleva el ser maestra y el impacto positivo o negativo que podemos tener sobre los pequeños.
Para 2006 se presento la oportunidad de ser Directora de Preescolar, además de continuar como docente frente a grupo.
Inicie en el 2002 como maestra en Educación en la Fe y clases de Psicomotricidad para preescolar en una escuela pequeña llamada Xochitl Pilli; en ella conocí a Lourdes Martínez Directora de la escuela y quien me ayudo a desarrollar algunas habilidades como docente y de la que aprendí a ser disciplinada, constante y amorosa con mis alumnos.
En 2003 me asignaron sexto grado de primaria, al inicio no sabía qué hacer, como dar clases, hacer una planeación, organizar alguna actividad extraescolar; pero mi deseo por ser docente supero mis miedos y con improvisación, leyendo libros o preguntadno a mis compañeros me sentí cada vez más realizada, plena y feliz con la desición de ser maestra.
Admito que apesar del entusiasmo y el empeño, aun me sentía con carencias al estar frente al grupo, por lo que en 2004 decidí empezar la Licenciatura en Educación Plan 94 en la Universidad Pedagógica Nacional.
En 2005 deje la escuela que con cariño me había acojido y que tanto quería para comenzar con un nuevo nivel educativo, el preescolar (ya que siempre he pensado, que ser docente implica conocer todo los niveles educativos) aquí entendí la responsabilidad que conlleva el ser maestra y el impacto positivo o negativo que podemos tener sobre los pequeños.
Para 2006 se presento la oportunidad de ser Directora de Preescolar, además de continuar como docente frente a grupo.
Fue un reto, dentro de mis actividades estaba realizar mis planeaciones acordes al PEP04 (Programa de Preescolar 2004), revisar las de mis compañeras, realice y ejecute el Proyecto Escolar del ciclo, coordinación y dirección de los Consejos Técnicos; esto fue agotador y se convirtió en un suplicio pues llego el momento en el que no rendía en nada, esto me ocasiono un problema de salud en Octubre de 2008, hice lo que pude para terminar el ciclo.
Hoy en día me siento afortunada por conservar lo más importante que cualquier ser humano tiene, la salud, ya que ahora tengo la capacidad de enfrentar mi profesión de manera responsable y comprometida con las necesidades de una sociedad urgida de cambios, no sólo de pensamiento, sino de hechos.