Hoy me doy cuenta que la enseñanza de la lengua oral y escrita ha sido parte de mi preocupación educativa, es decir, cuando inicie la Licenciatura en Educación, comencé a buscar todo tipo de información que me diera luces para ser asertiva en la formación de mis alumnos, los cuales en ese momento eran pequeños de preescolar y siendo yo nueva en la docencia me generaba gran inquietud hacer la cosas lo mejor posible.
Básicamente mis líneas de trabajo en la LE´94 se enfocaban a preescolar, la intención siempre fue la misma, saber el proceso de desarrollo psicológico, social, emocional y físico en dicha etapa para dar respuesta a la necesidades de mis alumnos, sin embargo, descubrí que, si bien aquí se forman los pilares, también en los demás momentos de la vida de un estudiante (me refiero a la primaria y secundaria) debían existir ciertas formas de asimilar y procesar el conocimiento, en este sentido Piaget, Ausubel y Vygotsky entre otros me ayudaron a clarificar este pensamiento, siendo el lenguaje oral y escrito una de la principales ramas en las que he buscado especializarme.
Por un lado esta inquietud surge de la latente necesidad de romper con un lastre cultural llamado costumbre, es decir, por costumbre es el docente líder dominante en el aula y los estudiantes un activo fijo. Saben, cuándo veo prácticas así me imagino a los niños ahogando sus voces para no ser sometidos al juicio y la crítica de su maestro.
Es lamentable y vergonzoso.
Para mí, un aula sin más sonidos que los emitidos por un docente es un aula muerta, no hay vida, no existe ese vaivén en que fluctúan emociones, experiencias, ideas y sueños que enriquecen la vida de la misma.
Y bueno, en mi aula me encanta oír a los niños hablar y expresar los que les venga en gana; ¿Por qué? Porque yo fui esclava de la ignorancia de mis maestros y fui castigada por decir y ser lo que mi alma deseaba.
Finalmente les comparto lo importante que es para mí llevar a cabo una metodología y básicamente esta se desprende de la RIEB y el programa de quinto grado en el cual ejerzo mí práctica educativa, además y lo más importante:
La vida está hecha para hacer hablar a la mente e interactuar con los demás, solo hace falta hacer del aula un espacio para ello.
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